No vivas esperando a alguien que nunca llegará;
nadie va a venir a arrancarte la tristeza y reemplazarla con alegría, amor o felicidad.
No vivas esperando que alguien coja un pincel y pinte de colores tus días más grises;
ni tampoco que tengan oídos para cuando necesites hablar,
o que abran la boca y te den palabras de aliento cuando te estés hundiendo,
porque eso le sucede a ellos;
a quienes se arriesgan y van por el mundo derramando energía y dejando huella,
a quienes incendian corazones, entregando su cariño y su amor.
Pero a ti no,
porque no eres como ellos,
a ti que ves la vida pasar con el ánimo caído;
a ti, que los días no los sabes disfrutar y llega la noche y te sientas frente a un trozo de papel a escribir estupideces porque no tienes a quien contarle que te duele el alma y te falta el aire,
¡a ti nadie llegará a ser tu aliciente!
Porque esa gente que no te deja caer, le llega a ellos;
a esos que no temen sufrir,
a esos que viven el día a día,
a ellos que tienen sueños tan ridículos que pueden alcanzarlos,
a esos que se arriesgan y ganan.
No a los que son como tú,
que se hacen las víctimas y viven renegando del mundo y su sociedad sólo porque los envidian y no han podido ser como ellos.
¡A ti nadie te va a regalar un abrazo que te calme la ansiedad!,
¡nunca vas a escuchar que alguien diga que eres importante o que vales mucho de verdad!
¡o que tus ojos reflejan un alma bonita!, o que te suelten un te quiero...
Así que solo levanta el lápiz,
rellena de marihuana la pipa y quémala hasta que sientas el humo de la madera en tu pecho, y flota;
flota si en realidad puedes flotar,
flota tirado en el suelo porque más abajo no llegas,
imagina que flotas y que sobrevuelas el ancho mar,
imagina que tus lágrimas son lagos de agua cristalina;
imagina que hay otro mundo y las piedras te hablan,
esas piedras que nunca quisieron pronunciar palabras cuando de niño les hacías preguntas sin obtener respuesta,
pero le dibujabas un rostro con tierra e imaginabas que te hablaban para no sentirte solo,
para creer que tenías amigos.
Solo fuma y olvida que existes,
olvida que hay vida ahí afuera,
que vales nada,
que las salidas se cerraron.
Y disfrútalo porque será la última dosis que recibas,
ya estás harto de sufrir por nada,
así que coje la navaja que guardas bajo la almohada...
Es hora de descansar.
Malayerba