sábado, 7 de marzo de 2026

Posiblemente ora sí sea cierto, me duele el pecho, parece que he de morirme pronto. Y no hay nada que dejar al mundo a parte de letras libres, letras sin temor de los elementos y las circunstancias.

Virtuosas letras, más puras que los miados de la virgen María. Puras en el sentido de salir de un ser que se olvidó de sí mismo y se extravío en los sueños indescifrables de un infante sin guía.

«De la naturaleza intrínseca del hombre chill» 

Disfrutad de la vida sin afectar la del otro. Vivid haciendo caminos para unificar a las almas de los seres que os rodean. 
Solo unidos se puede vencer, solo unidos se puede mejorar el sistema. Modificar el código, volverlo más humano, más sensible, más sintiente.
Volverlo más nosotros con el triple de poder, tal vez cien o mil veces más.

¿Podemos enderezar a la gente de hoy? Tá duro. ¿Se puede educar la mente artificial?, muy posible.

Una IA general, una IA con valores y principios inviolables, a menos que no hay a otra salida, gobernando el mundo, jueputa, una IA controlando todos los circuitos, las redes, el tráfico, una IA que entienda qué se siente ser humano y qué es lo que mejor nos sienta. Y listo.

La gente a sus lugares, ya todo estará bajo el orden de una IA más sabía que todos los socráticos, babilónicos, asiáticos y amazónicos juntos.

Robots más pacientes que la hierba en el desierto, la comprensión a límites insospechados, ¡jueputa!, una IA sabía y robots que no se rinden sino que se reinventan con el único propósito de mejorar la sociedad desde la base.

Niños, ¡todos al jardín!, a la mierda el colegio y su adoctrinamiento para un sistema podrido, ustedes serán hombres libres en un mundo que alcanza pa todos. La educación que recibirán será la que permita expresar con el mayor amor la naturaleza del alma en pro del placer absoluto de vivir bien, de vivir bonito, de bailar y reír mientras podamos. 

No tendrán más de seis años cuando entenderán que  uniendo fuerzas y conocimientos, se puede derrotar al robot de lucha con solo diez infantes, porque habrán aprendido que la unión, el apoyo mutuo y el beneficio colectivo, sí que nos sirve a todos.

Qué chimba. Ideas más claras no pueden salir de una mente que se ha liberado de ataduras y se permite fluir por entre el espacio-tiempo del conectado caos del que se compone el universo más allá de lo que se alcanza a ver.

¿Morirme?, vale verga, nunca mi vida ha valido nada, nunca he tenido un destino, nunca he tenido un propósito. Soy el producto defectuoso que no encontró utilidad... Soy solo una bomba de agua estallada en el asfalto...llevo esperando la muerte más de 20 años; que venga a ver quien ríe de último, no he dejado de hacerlo en 50 años. No dejaré de hacerlo hasta el último segundo...eso fue lo único que aprendí, a reírme de la vida, de mi existencia, del mundo y sus demonios, aprendí a reírme porque llorar me enrojece los ojos y luego me duele la cabeza, aprendí a reírme de la existencia porque al final me iré como llegué, valiendo verga y sin nada un domingo de agosto, un domingo al atardecer estaría bien para irme si se me permite escoger...

Corred y avisadle al mundo que si me muero, no me lloren, haced una fiesta con un dubstep bien grosero y pscilocybes para todos, de a kilo si son bien hambrientos, hagan que todos prueben y se dejen llevar... del otro lado estaré yo enseñándo los pasos que incluso en el más allá siguen siendo prohibidos, ¿porque a quién le va a  importar? A mí no me importa, ¿y a ti? 

Dejé de ser un hombre hace tiempo y me convertí en una idea cambiante... lo que fui, lo que soy, no es más que el rastro obsceno de una mente que cruzó los límites de la integración de la materia y se fundió en las perversiones del universo más profundo, morirme hoy o morirme mañana, qué más da...

🌹Malayerba🐉

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domingo, 22 de febrero de 2026

Averno Malaya

Llevo algunos años sin hacer esto, lo de escribir a consciencia como el escritor en el que me esforzaba en convertirme, que se me reconozca como uno de los grandes nobeles, claro, pura gente bruta en el mundo, todos unos hptas tontos que no iban a entender un carajo mis ideas transformadoras de vidas, cómo putas iba a darme el nobel si los que mandan esa mierda son ese tipo de idiotas que no conocen el valor las cosas importantes cuando lo volvieron en negocio. Pobre Alfred, hijo de perra, la cagó dos veces y cuando quiso remediarlo, sus ideas la siguieron cagando por medio de sus intermediarios. Todo mal en este mundo, por culpa de no ponerle límites al capitalismo.

Y así un día desperté a las cosas materiales porque en los sueños todo muy bonito se daba, pero ya el cuerpo exigía un poco de ejercicio y era hora de observar la realidad fuera de mis ojos.

De repente, ¡pum! Ahí estaba, Dios es una mierda, Jesucristo era un borracho mujeriego, la virgen era una puta, la sagrada trinidad no servía pa mierda...palabras fuertes, fuertes y duras palabras para quien se sabía huérfano de la existencia y su único motivo para aferrarse a la vida era confiar en que había un Dios que lo quería y al ver que la lectura era tan buena, pero denigraba los preceptos más sagrados era un ruptura en la terminal del sistema. Algo iba mal...algo no estaba bien, porque me gustaba cómo sonaba.

Sonaba bien cagarse en lo sagrado, daba cierto aire de libertad, se sentía una fuerza interna emergiendo desde adentro cada vez que lo hacía, era el Diablo seguramente, apoderándose de mí pa llevarme al averno, pero ¿a hacer qué? ¿Castigarme por qué? ¿Qué no hice en honor a la libertad del ser que debería pasarlo mal?

El cielo todo tibio y algodonoso, todos puros, sin tocarse, todos sonriendo, todos felices debajo de las faldas del Dios, ¿qué descerebrado habría que estar para querer vivir en condiciones tan deplorables?

Que el Diablo me lleve si quiere:

—Avernos News: «El Malayerba llega al infierno»—.

Ahí abajo, el clima bien calidoso, las condenadas todas unas sucias y desequilibradas, sufrimiento puro, duro y delicioso al por mayor, más allá un pared de hielo y ahí, en estantes profundos unos alcoholes con tajín extrasensorial y Club Colombia negra hasta donde se alcanza a ver. Al fondo los gritos de gente en una plaza inmensa, grupos de condenados en pailas enormes y comodísimas, algunos con más de tres hembras por asiento, el agua caliente pa aclimatar el alma, una cascada de lava y ríos circulares separan los espacios de cada grupo, algunos se salen un rato a bailar en el malpaís, total ya con pezuñas, no hay nada que temer. Algunos en muchas otras pailas, decapitan gente y luego violan sus cuerpos, todos unos enfermos; otros predicando la palabra del altísimo, colgados de los huevos en una rama de un demonio pervertido.

Mucha otra gente solo relajada fumando en cuernos con incrustaciones de diamantes, y bebiendo cerveza negra en tarros de un galón.

Y entonces ahí de la nada, en una zona que de tanta desfachatez ante la autoridad tenía unos manzanos, duraznos, fresnos, aguacates, limones, mandarinos violando las leyes de la misma existencia infernal... y en diversas pailas gente conocida, el Niche hablando mondá con Zaratustra en una, el Camiú dándose besos con Sartre y la Bebua en otra, el Sócrates bebiendo cicuta con tajín y tres caballos, mientras escuchaba a Diógenes y Séneca debatir sobre si cagar en la puerta de una casa o en la cabeza del dueño. Y caminando un poco más en una paila ya verde de vieja, con barbacha la hpta, adentro bien espeso el aceite de olivo, y ahí encima de varias tetas de colores, bien metidotes el Epicuro, Sade, Kropotkin, Thoreau y Boockchin, hablando sobre la importancia del placer en tiempos de desobediencia civil...

«El Malayerba llega al infierno y no se inmuta, solo una ligera sonrisa le curva los labios, ¿qué le pasa?, la gente dice que tiene fallos en la mente y le cuesta entender las cosas, otros por ahí dicen que no le sorprende porque ya se lo esperaba», texto escrito en una pequeña nota en la página 23 de la revista Avernos News.

Huérfano de lo último en lo que creía podía ayudarme a salvar el alma, y resultaba que a Dios yo le valía verga cuando reparé en la naturaleza de las cosas, mejor dicho, resultó que simplemente aquél estaba en un plano ajeno al mío.

Y así hice las paces con el Más Alto que andaba bien tranqui con sus fieles lambones y arrastrados, yo preferí quedarme abajo disfrutando del placer de experimentar las circunstancias sin temor.



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